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Sí, quiero.

Demasiado tiempo, demasiados meses, demasiados años llevamos empalmando crisis tras crisis como para no añorar el entusiasmo. Es más, ya no se trata de añoranza sino de imperiosa necesidad.

Claro que es cierto que la situación no acompaña, claro que todo invita al desasosiego, pero como en la película de “La vida es bella” aún en las peores circunstancias, cuando estas se hacen pertinaces, uno tiene el derecho, o debería decir el deber, de escapar, de fantasear un espacio de alegría, aunque sólo sea por un rato.

Sin entusiasmo, sin alegría, la vida se vuelve tan sombría que arrasa hasta con el sentido del humor. Y yo estoy convencido de que, si Dios existe, sin duda, debe tener un gran sentido del humor para soportar, aunque sea medianamente, las atrocidades que hacemos constantemente los de aquí abajo.

Una constante en todos los cursos de Liderazgo comunicacional que imparto es la dificultad que manifiestan la mayoría de los participantes en saber decir NO sin culpa ni rigidez; pero yo les insisto en que, si bien vamos a resolver eso, también es muy importante aprender a decir SÍ con energía y entusiasmo. Porque el entusiasmo, como el bostezo o la risa se contagia, y es maravilloso que así sea.

En las formaciones nos reímos mucho, de la situación, de nosotros mismos, de lo ridículos que resultamos por no querer “hacer el ridículo”. Y es que reír es entusiasmar, es motivar, es hacer equipo, es hacer amigos.

¿Cuánto hace que no te ríes a gusto? ¿Cuánto hace que no escuchas una buena carcajada a tu vera? ¿Cuánto hace que olvidaste ya el significado de desternillarse?

Desde aquí quisiera romper una lanza en favor de todos los que de una manera u otra reivindicamos el derecho a entusiasmarnos por una idea, por un proyecto, una empresa o una persona. Entusiasmarse es como enamorarse de la vida, no es recomendable abusar y negarse a sentir nada que no sea eufórico o placentero, o confluir con el otro perdiendo toda identidad, pero es imprescindible para poder reconocer el aroma de la felicidad.

Desde aquí os invito a chequear qué es lo que os entusiasma, qué es lo que os da vida, qué os nutre y da vidilla. Piénsalo bien, no te des prisa, la lista tiene que superar por lo menos los 20 ítems. Vale también lo pequeño, esos detalles a los que a veces prestamos tan poca atención. Vale lo que nos llenaba de felicidad años atrás pero que sin saber porqué lo hemos olvidado. Vale todo lo que nos llena el corazón, sin necesidad de que la razón lo valide y apruebe.

Déjate llevar por la ilusión, aunque sea por un ratillo, no te preocupes, que el mundo y sus problemas estarán ahí esperándote a la vuelta. No te sientas culpable por recargar energías. Grita, llama, conecta, invita a la alegría a entrar en tu vida, tu cuerpo te lo agradecerá.

El entusiasmo llega a rincones donde otras substancias no alcanzan. Y es gratuito y natural. Sé generoso, ponle un pequeño esfuerzo y sonríele a todo, verás que el Universo (mucho más amplio que este, nuestro pequeño mundo) confabula entonces sin duda a tu favor.

Photo by Angelo Pantazis on Unsplash

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  1. Somiar es gratis, riure es gratis, abraçar es gratis, passar bones estones es gratis i de vegades ho fem valdre massa.
    Que bo es passar bones estones! Avui en un dinar amb 9 amigues mes que no ens trobavem totes des de feia mes de 2 anys, hem acordat veurens un cop per estacio almenys perquè ens estimem, perquè ens ho passem pipa juntes i perquè ja ens han robat 2 anys!!
    Posarem en practica de nou allo que ens feia feliç, que crec q ho hem oblidat una mica!!
    Gràcies com sempre per una reflexio encertada!

    1. Moltes gràcies Gemma per el teu comentari que dona alè a que això continui. Les vostres opinions son petits regals de felicitat per a mi.

  2. Uaala, quin xute d’energia, només cal que algú ens ho recordi, gràcies

    1. Gràcies Sandra. Som-hi doncs!! Sí a la vida. Yuhuu